Crédito: Dirección de Equidad de Género y Diversidad UdeC

Una de las recomendaciones del primer apartado del Manual denominada “Lenguaje no sexista e inclusivo” es el uso de colectivos no sexuados para referirse a la totalidad de las personas.

A lo largo de la historia, el lenguaje ha invisibilizado a las mujeres, las diversidades sexuales y otros grupos sociales, haciéndolos desaparecer como sujetos del discurso, reproduciendo desigualdad y fomentando ideas estereotipadas. Sin embargo, podemos utilizar distintas formas de la lengua para reconocer y nombrar a todas las personas.

Para ello, invitamos a leer el “Manual de Buenas Prácticas para Ambientes de Estudio en la Universidad de Concepción 2020-2021”, que establece directrices generales para una buena convivencia que permita construir espacios seguros y libres de violencia al interior de la Universidad de Concepción. El Manual define cinco áreas temáticas, elaborando para cada una de ellas definiciones conceptuales breves y recomendaciones para promover buenas prácticas.

El Área Temática 1 del Manual se organiza en torno a la definición del término “lenguaje no sexista e inclusivo” y las recomendaciones para fomentar el uso de dicho lenguaje, las que buscan promover la igualdad y el desarrollo de una cultura universitaria basada en el respeto a la diversidad humana y el derecho a la no discriminación.

Las recomendaciones están constituidas por herramientas gramaticales que ofrecen alternativas para evitar expresiones sexistas y excluyentes en el habla oral y escrita, y que tienen por objeto promover y difundir la utilización de un lenguaje no sexista e inclusivo como una materia de derechos humanos.

Una de las recomendaciones del primer apartado del Manual denominada “Lenguaje no sexista e inclusivo” es el uso de colectivos no sexuados para referirse a la totalidad de las personas.

Otra de las recomendaciones en esta primera área del Manual es usar las palabras quien, quienes, alguien, cada, cualquiera y nadie, en el caso de desconocer el género de la persona a quien se hace referencia.

En torno al lenguaje inclusivo, es importante introducir que la sigla LGBTI se utiliza para “describir a los diversos grupos de personas que no se ajustan a las nociones convencionales o tradicionales de los roles de género masculinos y femeninos”, según describe la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la Opinión Consultiva OC-24/17. Debe tenerse presente que la terminología relacionada con estos grupos no es fija y evoluciona rápidamente, y que existen otras diversas formulaciones que incluyen a personas Asexuales, Queers, Travestis, Transexuales, entre otras.

En esta línea, es importante mencionar que las expresiones excluyentes para referirse a la diversidad sexual reflejan y refuerzan la hegemonía de la heterosexualidad y la cisnormatividad frente a las otras expresiones, por ello es importante reconocer que el uso de las siglas LGBTI enfatiza y visibiliza aquellas identidades que históricamente han sido excluidas y discriminadas por un orden heteronormativo y patriarcal. Para nombrar a la población LGBTI se recomienda tener en cuenta los siguientes usos:

Otra de las recomendaciones en el Manual es evitar imágenes que puedan reproducir el sexismo y los estereotipos de género, tal como se describe en la siguiente imagen.

La totalidad de las definiciones y recomendaciones sobre lenguaje no sexista e inclusivo están disponibles en la versión digital del “Manual de Buenas Prácticas para Ambientes de Estudio en la Universidad de Concepción”.

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