Crédito: Dirección de Comunicaciones UdeC

Los coronavirus son virus que poseen  ácido ribonucleico (ARN) y están  envueltos  con unas espigas que le otorga la apariencia de una corona, vistos a través del microscopio electrónico,  por eso el nombre coronavirus.

Hoy es casi imposible abstraerse, respecto de esta pandemia que nos ataca, hace unas semanas pensábamos que esto sucedía  allá, muy lejos, en China y sucede que ahora tengo amigos portadores de Covid-19 aquí al lado.

En diciembre de 2019, en la provincia Wuhan, capital de Hubei en China, varios pacientes adultos comenzaron a presentarse en los hospitales locales con un cuadro de neumonía severa y desconocida. Lo curioso era que muchos de los casos iniciales coincidían en un lugar común: habían visitado el  mercado de mariscos al por mayor de Huanan que, singularmente, también comercializaba animales vivos, más bien silvestres como murciélagos, pangolines (un tipo de lagarto) y serpientes, que forman parte de la dieta tradicional china.

El sistema de vigilancia (establecido después del brote de SARS, otro coronavirus que también provoca di stressrespiratorio) se activó y a estos pacientes les fueron tomadas rápidamente muestras respiratorias, hisopados faríngeos y secreciones que fueron enviadas a laboratorios de referencia para determinar la etiología de la enfermedad.

El 31 de diciembre de 2019, China notificó el brote a la Organización Mundial de la Salud y el 1 de enero el mercado Huanan estaba cerrado. El 7 de enero el virus fue identificado como un coronavirus que tenía más del  95% de homología, es decir se parecía  con el coronavirus del murciélago y también poseía más del  70% de similitud con el virus SARSCoV. Al mismo tiempo, fueron tomadas muestras  ambientales del marisco comercializado en dicho mercado, que resultaron positivas.

Lo anterior, validó la hipótesis de que el virus se originó a partir de ahí. El número de casos comenzó a aumentar exponencialmente, y empezaron a encontrarse pacientes que no habían visitado el mercado Huanan y tampoco habían tenido contacto con animales silvestres vivos sospechosos, sugiriendo que la transmisión estaba ocurriendo de humano a humano… desatándose la epidemia.

Particularmente este virus nace como una mutación, proveniente de murciélago  o probablemente de  un lagarto muy particular llamado pangolín (en un comienzo  también se sospechaba de las serpientes, que se comercializan en dicho mercado) recibiendo el nombre de nuevo coronavirus de 2019 (2019-nCoV) o corona virus que provoca el síndrome agudo respiratorio severo (SARS-CoV-2) como es llamado ahora, extendiéndose rápidamente desde su origen en Wuhan ciudad China al resto del mundo.

Hasta el 19 de marzo de 2020, hay comunicados 27.4180 casos de enfermedad por coronavirus 2019 (Covid-19) provocando a la fecha 11.375 muertes reportadas,  atacando sin distinción de edades y en forma  transversal a toda la población, con una capacidad de contagio de 2 a 7 personas por cada caso positivo, siendo activamente infectante en el medio ambiente, superando a otros virus corona,  constituyéndose, en un  virus altamente contagioso que ha puesto en jaque a 162 países del mundo, sino a todos.

Los coronavirus son virus que poseen ácido ribonucleico (ARN) y están envueltos  con unas espigas que le otorga la apariencia de una corona, vistos a través del microscopio electrónico, por eso el nombre coronavirus. Además, su tamaño va  desde los 60 a 140 nanómetros de diámetro, es decir, son extremadamente pequeños, capaces de atravesar distintos tipos de barreras. Por eso es tan cuestionado el uso de mascarillas en la población  como mecanismo de protección en personas no contagiadas.

Existen cuatro tipos de virus corona, a saber, HKU1, NL63, 229E y OC43 han estado en circulación en humanos y generalmente causando enfermedad respiratoria leve desde mucho antes, pero ninguno como el COVID-19.

En Chile, desde el primer caso la expansión del contagio a través de las últimas dos semanas de marzo ha mostrado una curva exponencial, presentándose 434 casos al momento de escribir este artículo, eso significa que si no tomamos las medidas sanitarias pertinentes  y con seriedad, lo que está ocurriendo puede volverse crítico, como claramente lo han expresado múltiples autoridades y expertos en salud pública y epidemiología a través de distintos medios de comunicación.

El llamado entonces es a tomar conciencia del peligro y de los cuidados que cada uno de nosotros debe tener, no lo pensaron así los italianos y españoles. Que no nos pase a nosotros también.

Columnista(s)

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Jorge Campos Naranjo

Tecnólogo Médico
Jefe de carrera Laboratorista clínico y banco de sangre
Instituto Profesional Virginio Gómez

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