Cada 11 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Montañas, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para recordar la enorme relevancia que estos ecosistemas tienen para nuestras sociedades. Aunque muchas veces las vemos solo como parte del paisaje, las montañas son verdaderos reservorios de biodiversidad y, sobre todo, de agua dulce, lo que las ha llevado a ser conocidas como “torres de agua”.

Gracias a su mayor elevación respecto del territorio circundante, las montañas albergan componentes fundamentales de la criósfera, como glaciares, nieve estacional y permafrost. Estos elementos no solo moldean el paisaje, sino que influyen profundamente en las zonas bajas, incluso a cientos de kilómetros de distancia.

Además, las montañas entregan servicios esenciales: sostienen la vida de especies únicas y alimentan ríos que abastecen a ciudades, sistemas agrícolas y comunidades enteras. Sin embargo, también son ecosistemas especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático. El retroceso acelerado de los glaciares, la disminución de la nieve y la degradación del permafrost generan riesgos que impactan directamente nuestra seguridad, salud y bienestar.

Chile es un país eminentemente montañoso: gran parte de su territorio está definido por sus cordilleras. Aunque este entorno es considerado frágil, aporta beneficios que sostienen a millones de personas. Desde la provisión de agua hasta el turismo, nuestras montañas constituyen un patrimonio ecológico y cultural que debemos cuidar. Es fundamental avanzar hacia un desarrollo sostenible de las zonas de montaña, que reconozca su valor y su vulnerabilidad, para el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

Columnista

Picture of Dr. David Farías Barahona

Dr. David Farías Barahona

Profesor asociado
Departamento de Geografía

Tags

Facebook
Twitter
WhatsApp
Scroll to Top
Skip to content